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Ultra Trail do Castelo



Comencé a llorar, y no era de tristeza, ni de dolor: Era emoción, sufrimiento y recompensa al mismo tiempo. Bajábamos del Montouto, cota máxima del Ultra Trail do Castelo en Quiroga, y la sensación de victoria era absoluta a pesar de que por delante nos quedaban aún más de 27 kilómetros. Pero haber superado ese escollo, esa subida y esa bajada que más se parecía a lo que últimamente tanto añoro, el montañismo, para mí ya había bastado el viaje, el entrenamiento, todo, puedo decir que ha sido uno de los momentos más emocionantes que he vivido en este nuevo/viejo mundo del correr por montaña.

Todo empezó como todo lo que empieza últimamente, a través de Facebook, ya que alguien y no se quien porque no recuerdo aunque podría mirarlo pero no me apetece, me etiquetó en una publicación y mirando así por encima, cuadraba en fechas y al haber varias distancias (un acierto cuando de carreras largas se trata) podía compaginarlo familiarmente. Luego ya, pasó el tiempo, y Blas Rodríguez Vázquez decidió meterme el último gusanillo, innecesario, para presentarme finalmente en esta primera prueba del Quiroga Trail Challenge.
Dudé entre la maratón y la ultra ya que vengo de pegarme una buena hostia en mi pico maldito, el Catoute, y ando flojo de preparación, aunque gracias al señor Arcilla, llegué con el punto justo para no arrastrarme y poder disfrutar de la larga.


La Sierra del Caurel (Serra do Courel) está muy cerquita del Bierzo, es más parte del recorrido linda con este y los paisajes tampoco difieren mucho de lo que nosotros conocemos por el norte, por eso es común pensar que Gallegos y Bercianos son primos hermanos. Como digo el paisaje se caracteriza por tener prácticamente toda la totalidad de especies arbóreas no costeras, destacan los castaños, acebos, hayas, tejos, robles y abedules y orquídeas silvestres, a esto se le conoce como Devesa Roguera. Luego animales recientemente se está localizando al oso… aunque raramente, para osos ya andábamos nosotros.

En Quiroga nos reunimos, a la orilla del río Sil. Patri y yo nos alojamos en una Casita Rural muy acogedora. Cenamos igualmente en el restaurante oficial de la organización el Chapakuña3 donde compartimos experiencias, chistes, historias, con nuestro grupete de amigos gallegos, los Xesteiras… panda picados. Que eso, que madrugar porque por delante el Ultra Trail do Castelo. A la charla técnica no fuimos, necesitaba dormir, yo comencé mi jornada laboral a las 4 de la mañana en el aeropuerto, salí de currar y 5 horas de coche, por lo que la cama me llamaba. Me fui a la cama sabiendo que no se sabía si el Ultra llegaría a hacerse, que la decisión la tomaría Blas cuando subiera al Montouto, porque como todos sabíamos, las previsiones era de nevadas intensas por encima de los 400 metros … y el Montouto estaba a 1.500 metros y llevaba ya nevando unas cuantas horas.

Salida y se sale tocando los huevos hasta que Arca tras contar un par de gracietas decide cambiar el ritmo… y nos pierde (JAJAJA!), se pasa un cruce y tenemos que recular y ponernos a trepar entre árboles, yo tengo un problema con la mochila, tengo las manos heladas y no soy dios a colocármela después de quitarme la chaqueta me para y me retraso un poco, pero bueno me daba igual luego solo tenía que volver a ponerme a correr para volver al sitio por donde andaba. No pasaron ni 20 minutos y ya andábamos correteando por senderos y nevando insistentemente.
La primera bajada la hago acojonado, el barro es criminal (algo que nos diferencia del Bierzo, allí no hay tanto barro), y no ando yo como para volver a caerme, tengo demasiados huesos luxados como para andar como un Gi-Joe… pero aun así le doy un poco, por diversión.
Nos metemos en un río, básicamente por su cauce, entre barro y agua, lo que hace que ese tramo sea muy lento. Eso sí, lo poco que recuerdo, porque mi cabeza iba mirando más tiempo al suelo que al paisaje, muy hermoso. Llegamos al primer avituallamiento donde nos dividimos el maratón y ultra de la media (por ahí iría Patri) y comenzábamos otra subida, la segunda y primer pico. Realmente un gustazo la primera parte, se podía correr y comencé a calentarme, y cuando pensé que se encauzaba el ritmo, ZAS! Nos perdemos de nuevo, y nos reunimos una decena de corredores, hasta que alguien saca el GPS y dice “Por ahí!”… un cholón para abajo hasta dar con el sendero y otra vez subidita por un arroyo que resbalaba como su p… madre a intentar otra vez coger el ritmo, hasta que de repente otra pista, ya completamente nevada donde cojo ritmo, y tiro para arriba, oigo a Pablo López gritar de lejos, y pienso en que no me coja (JAJAJA!). Y esa pista directa a la primera cota, y cada vez más chulo, cada vez más nieve y cada vez más frío, apenas veíamos las huellas de un todo terreno que acaba de pasar. Se corona y se comenzaba un descenso que no debía ser muy complicado pero que con la nieve se hizo delicado, porque debajo de esta estaban las lajas de pizarra a favor, si, a favor de pegarte una hostia.

Y así poco a poco nos plantamos en Outeiro, primer tercio de la carrera, echo también mi primera de las 5 meadas (el frío además de dejarme el pito de camuflaje, me hizo tener la sensación de estar con el botijo lleno, siempre a rebosar… ). Paro en el avituallamiento y me cambio de braga y de guantes, cojo un par de geles y me tomo un batido de naranja que adquirí en Prozis, un Recovery para tomar después del ejercicio, pero que viendo un poco las cualidades creo que puede venir bien para “Durante” en pruebas tan exigentes y largas como esta.
Pablo me da la buena noticia, pasamos el Montouto, eso sí, sabiendo que bajo nuestra responsabilidad, que no hay rescate, que no hay voluntarios, que hace muy mal tiempo y que tendremos nieve prácticamente hasta volver a o Outeiro llegando en la arista hasta el medio metro.



Yo seré un imprudente, pero mi mochila llevo todo el material obligatorio, la chupa que llevo realmente aguanta el agua y he cambiado los guantes y he puesto unos gordos de bicicleta de hasta -10C… o sea… que al Montouto. La primera parte muy suave por un sendero sin nieve. Allí nos juntamos el cántabro, Víctor Puente, y yo y comenzamos la subida, cada vez más nieve y cada vez más empinada. Voy marcando yo al principio pero empiezo a flojear y Víctor pasa marcando un ritmo exquisito, lleva bastones y se nota. Nos agarra Nardi (flamante vencedor de uno de los Maratones más bellos de Montaña que existe, el de Ancares). Y el tren sigue de marcha al Montouto. Al tren se une Artur Costa, y Manuel Lago Ríos… y seguimos. Víctor para ponerse el gorro y me pongo yo a tirar del tren. Mucha nieve, intentamos aprovechar las huellas que nos han dejado los 6 corredores anteriores. El viento cada vez más fuerte, cada vez más nieve y Nardi se aburre del ritmo, je je je, se le ve más fuerte y tira. Yo sigo a lo mío, la nieve pasa factura. De repente un giro y de frente al pico, con pendientes que rozaban lo exagerado por una cresta muy chula, con ventisqueros y pequeñas cornisas, y cada vez menos huella. Sigo a mi ritmo y miro por detrás y todos van con la cabeza gacha. Distingo a Cesar García Molina. Vaya tren. Poco a poco, clavando manos en la nieve, codos, rodillas llegamos al Montouto bajo una ventisca tremenda (los vientos rozaban los 60km/h). Las marcas apenas las veíamos, cogí a Nardi comenzamos el descenso, intentaba guiar al grupo, no quería que nos separábamos por lo que constantemente echaba un vistazo atrás para ver que andábamos todos, me fijé que la carrera había pasado a un segundo plano y de repente empecé a emocionarme, de verdad, me saltaron las lágrimas que se quedaban congeladas junto a mi barba y mis pestañas que iban blancas. Intercambié 3 frases con Cesar “Esto es como una expedición”, “Esto no lo hago yo ni entrenando” y “Para mí la carrera se acabó, soy feliz!”. Con esas condiciones teníamos claro que no mucha gente iba a pasar el pico, no todo el mundo está tan preparado, lo que no sabíamos es que a nuestro paso hubo una pequeña ventana de buen tiempo que hizo que muchos pudieran disfrutar de ese paso.
Camino de Outeiro seguimos todos juntos durante el tramo de nieve, una vez pasado, ya cada uno de vuelta a la carrera, y del grupete pues nos quedamos atrás Nardi, Costa y yo.  Llegamos a Outeiro de nuevo, volví a cambiarme de guantes a tomar recuperante y comenzó el último tercio largo.



Ya volvimos a la carrera, cada uno a su ritmo, por un recorrido espectacular. Primero un sendero en ascenso hasta una aldeíta llamada Vilarmel y luego un rompepiernas hasta el último avituallamiento en Paradaseca. De camino nos encontramos toneladas de barro, cascadas preciosas, un tramo de cuerda e incluso había que atravesar unos 50 metros de mina a gatas y sin luz.

La carrera ya acababa y los ánimos crecían, tras ese avituallamiento una subida bastante dura para de nuevo bajar al cauce del Sil para acabar en Quiroga, pasando por el famoso Castelo, claro, que da nombre a la carrera.
Me exprimí literalmente hasta llegara meta, pero entrando vi a Cesar que esperaba y realmente me apetecía parar y pegarle un abrazo, no solo por la carrera, por muchas cosas, hemos sufrido muchos entrenamientos juntos y somos compañeros de salón de torturas en Fisioactiv, y hoy como ya dije fue un día muy especial.

Finalmente 9 horas y 23 minutos, lo que me parece un tiempo más que estupendo, y un décimo puesto que dado el nivel que había y la dureza del día es un gran logro, aunque simplemente echarle huevo y ponerse en la salida ya era un triunfo. Arca está flojo y se retiró, pero claro eso de cenar… Espaguetis con verduras es lo que tiene, no puede plantarse en la salida un tío como el e intentar ganar una carrera sin haber cenado un chuletón!

Resumiendo carrera que quedó espectacular, con un recorrido exigente pero que mejoró gracias al tiempo, y sí, probablemente fue una imprudencia, la organización tomó una decisión e hizo de la parte dura algo opcional, a nadie le obligaron a nadie… por lo que un acierto. Eso sí, estaba claro si hubiera ocurrido algo, hubiera ocurrido.
La organización con Juan a la cabeza de lujo, el ambiente como siempre en estas carreras de lujo, detalles a mejor hay, como que las clasificaciones no estén… pero bueno, la clasificación importante es que estamos bien, y podemos volver a meternos en otro berenjenal.
ZAPATILLAS USADAS: Scarpa Ignite
ROPA TECNICA: WAA Ultra Equipment Ultra Bag Pro 3L, Ultra Carrier Shirt, Ultra Rain Jacket

Pero ante todo yo me quedo con esta cara de felicidad


2 comentarios:

blas dijo...

boisima crónica ...primo berciano......esperando a la nieve de alto sil.....

Grazas por vir

galvao dijo...

Ben feito Lolo