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Squamish50 o viaje al fin del mundo


Irse hasta la otra punta del mundo para retirase de una carrera en que cabeza entra. Respuesta: en la mía.
 
Y eso que se preparó a conciencia, que fuimos con tiempo a conocer aquello, cosa que pudo facilitar la retirada y el poco dolor que provocó esta.  2 semanas recorriendo los parques nacionales del estado de Washington y las montañas de la British Columbia en Canadá, son suficientes para olvidar una desastrosa retirada en lo que era prácticamente el reto del año. Squamish50
Pongámonos en antecedentes. Mi amigo Kevin Douglas de Mt Vernon, me recomendó agitadamente cuando le dije que quería correr en USA de nuevo, la Squamish 50 Miles, que aunque estuviese en Canadá, estaba cerca de la frontera y además a un paso suyo. Investigo, investigo, y veo que la Squamish es en una zona hermosa, que tiene un recorrido juguetón y que porque no, tengo tiempo libre (una de las mayores riquezas que hay, además de no necesitar mucho).
 
Me inscribo, y con mi inscripción arrastro a Patri y a Pedrín a un apasionante viaje por el estado de Washington. Nuestra preparación incluía sendas visitas al NP Mount Rainier y al NP North Cascades, con cuatro diferentes aventuras.
 
En el Mt Rainier visitamos dos áreas espectaculares, el área conocida como Sunrise al este de este volcán de 4.400 metros, y luego ascendimos hasta el campo Base desde el que los alpinistas hacen cumbre en el monte a 3.000 metros de altura desde el área de visitante conocido como Paradise.
La segunda visita a las North Cascades, nos lleva a un área menos visitada y remota, donde hicimos una de las ascensiones más salvajes que recuerdo, de 200 metros a 1.800 metros en apenas 8 kilómetros, desde donde supuestamente teníamos unas espectaculares vistas… pero los incendios forestales nos impidieron ver más de nuestras narices.

La segunda jornada nos llevó hasta el origen del parque donde nacen las cascadas que le dan nombre, con un clima especialmente malo hicimos una ruta por donde los nativos cruzaban de una valle a otro y los buscadores de oro, pasaban con sus mulas cargadas de… vete tú a saber qué.

De ahí ya si fuimos a la carrera, en Squamish a una hora y media de Vancouver, rodeada de unas espectaculares montañas y a la orilla del mar, aunque bueno, podría ser un fiordo, o no sé cómo llamarlo. Ahora me vienen los recuerdos, comimos pasta, pero como todo allí muy condimentada y con un fuerte sabor a BBQ, aun teniendo gambas, recogimos los dorsales, y nos fuimos a nuestra residencia… o no… tengo un Deaj Vu, empezamos a pensar en la cena, y nos comentaron que había una Pasta-party, pero como puede ser nadie nos lo puede confirmar, se hace tarde y no tenemos nada que cenar, entonces bajamos al centro y hacemos la compra de la cena. Entre pitos y flautas, acabamos de cenar a las 23 horas, y me tengo que levantar a las 3:30, Cáspita!
 
Me despierto, y mmm, tengo la sensación de seguir cenando. Desayuno básicamente poco, tenía el estómago lleno, y pocas ganas de cagar. Vamos a la salida, y no me encuentro mal de piernas, y estoy motivado, pero tengo que buscar un baño. La carrera son 80 Km y 3.600 metros positivos, digamos que rapidita. Salimos y un 10.000 llano por delante, en terreno abierto, es decir carretera y pista van como motos, en sendero o yo iba muy bien o ellos aflojaban.

 
Esos 10K los pasamos en apenas 41 minutos, por lo que se podría decir que íbamos a todo rabo. A partir de ahí comenzábamos a subir hasta que aproximadamente en el 13 nos metíamos por unos senderos chulos y empinados, realmente es un bike-park alucinante, corríamos por troncos enormes, saltando raíces para arriba y para abajo. Hasta que en kilómetro 20 bebo agua y me tiro un pedo, o sea algo inmediato, y me toca esconderme en el bosque y pasar un poco de miedo ya que además coincidía que era la zona con más osos. Perdí fuelle, pero continué con ganas, no había perdido muchas posiciones respecto al grupo de cabeza, pero llegando al avituallamiento del 28 vuelve a ocurrir, un malestar de tripa acojonante, un buen pedo y casi mato al musculitos que venía detrás.

 
Llego al avituallamiento en 2 horas y 40 minuto, a menos de 13 minutos de los primeros, y me encuentro a Pedro y a Patri, les aviso que llevo la tripa de pena, pero que me encuentro bien. Me meto un gel y un poco de sandía… Y eso me remata, poco a poco la tripa retumba de agua, sandía y me produce arcadas, ganas de vomitar, peleo por seguir, no he hecho tantos kilómetros para retirarme me decía a mí mismo, pero a la vez, ese pensamiento era el que me iba hundiendo hasta que en el 34 decido comenzar a andar, no podía beber nada, ni comer, y estaba angustiándome. En el 36 me esperaban Patri y Pedro, me dan una chaqueta… y nos vamos al coche, así de fácil. De camino al coche, por un bosque acojonante de miedo, comenzaron las risas, que aunque la tripa la tuviera del revés, y aunque me hubiera retirado de uno de los retos del año no impedían para nada disfrutar de mis amigos. Aunque siempre quedará ese resquemor, esa media hora caminando pensando en mi retirada, siempre será compensado con el recuerdo de esas dos semanas con Pedro y Patri…
 
Gracias amigos
 

2 comentarios:

DavidP dijo...

Quédate con la experiencia en conjunto.
Con tu currículo te sobran carreras y resultados, pero experiencias nunca.
Te has marcado un viaje de lujo con compañía excepcional.
Lo de la carrera es normal, no te jode!!!. Qué te creías, jeje.....
Enhorabuena por todo ello.

Saludos.

DavidP.

Manuel "Lolo" Díez dijo...

La verdad es que he conocido con la excusa sitios fabulosos, y la verdad, mola el rollo americano de carreras!!! jejeje

Gracias Pachecoorrr!!!