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TRAIL DE LAS PASTORAS DE PORTUDERA

Y si preguntan: ¿Qué conoces de Arenas de Cabrales? Todos contestarán al unísono, el queso, otros te dirán que es la puerta a los emblemáticos Picos de Europa, algunos sabrán que por allí pasa el río Cares, los corredores que es el final de la Travesera y muchos otros que hay un bar Chill-Out donde ponen unos mojitos “que te cagas”. Pero a partir del fin de semana del 26 y 27 de abril será recordado al menos por 1.000 personas por haber albergado una de las pruebas más duras que recuerden de Carreras por Montaña. KV Subisomas y el Trail de las Pastoras de Portudera.

Si buscas información oficial de la carrera, poco podrás encontrar, no tienen página web, solamente una página de Facebook donde actualizan en la medida de lo posibles los datos y ponen unas fabulosas historias y fotos de lo que son los paisajes y costumbres de los cabraliegos.

¿Quiénes son las Pastoras de Portudera? La carrera toma nombre en honor a unas mujeres que durante años han subido y bajado diariamente por la sierra de la Portudera, lugar por donde transcurre la carrera, para cuidar al ganado que por unas inmensas praderas pacía. Algo hermoso que coge fuerza cuando uno las pasa realmente putas subiendo o bajando por los caminos que hasta esas majadas llevan, y te vienen a la mente esas mujeres, sin equipación, sin nada, que diariamente subían, bajaban, volvían a subir y probablemente luego atendían la casa… alucinante.
El fin de semana se dividía en 3. Una primera sesión el viernes de relaciones públicas, de beber, de comer, de reír, de charlar y también porque no, de criticar, y todo centrado en el Restaurante Cares donde nos juntamos un buen grupo de amigos. El sábado a la tarde y después de una mañana sin hacer nada viendo jarrear, un kilómetro vertical, así para abrir boca. 3,3Km de ascensión a lo que hay que añadir 700 metros de asfalto llano para calentar, que suman 4 kilómetros y 1.050 metros positivos. Y el domingo la prueba reina, un Trail de 21 Km y 1.700 metros de desnivel positivo, sin palabras.

 Y llegando a la materia y lo que nos acontece. El Kilómetro Vertical.

 26 de abril, las 14 horas y todos esperando a que nos den el dorsal para cambiarnos. Como las cosas son como son, así muy tranquilos, el reparto se retrasa una hora que aprovechamos para comentar la jugada, lo que se nos viene y lo que nos acaban de comentar: “A partir de las 16 horas se abre la salida, cada uno puede salir con quien quiera hasta que salgan los buenos de un minuto en un minuto”. A mí me gustó, y a Jorge Solé también porque nos conocemos y somos buena referencia el uno para el otro, por lo que juntos.

 
Y eso, calentamos, nos vamos a la salida y allí esperamos hasta que nos dan el chip, y Rubén Nembra nos llama al cajón. Comienza el cronómetro y tenemos por delante 700 metros llanos que aprovechamos para ir rápido. Una vez acaba la carretera comienza un sendero bastante cómodo, que con el paso de los corredores se ha ido deteriorando, por el barro, hasta que hay tramos que es literalmente nocilla, es una prueba de fuego para las Bushido. Seguimos por el senderito, pero al poco salimos y ya tenemos de frente la montaña y se oye una marabunta. Han desbrozado un prado en línea recta y por ahí subimos, todos agachados como si fuésemos buscando algo. Es un repecho duro, pero el ánimo de la gente nos lanza hacia arriba. Se pasa el repecho, no llevamos ni 2 kilómetros y tenemos un descansillo, que dura poco, 100 metros para meternos directamente en la subida. Al principio por una zona arbolada y sendero, que mezclaba barro y roca (de picos) mojada y resbaladiza. Poco a poco cogemos cada vez más pendiente, completamos los 2 primeros kilómetros y de repente estoy con las manos en el suelo. Para avanzar clavo los dedos en el suelo, y me pongo a reptar por la subida, un sendero va cruzando el camino marcado, pero está embarrado y das un paso para arriba y dos para atrás, poco a poco nos vamos metiendo en la canal que debería desembocar en somas, pero cada vez está más oscuro, la niebla no deja ver lo que queda por delante ni disfrutar del paisaje, por lo que un grado extra de motivación “agachar la cabeza y avanzar”. Yo creo que durante estos 1.000 metros a los más de 100 corredores que hemos tomado la salida se nos pasa por la cabeza el “que cojones hago yo aquí”. Nos empezamos a encajonar y llegamos al kilómetro 3, y hemos ascendido 440 metros de desnivel vertical, no sé si en alguna otra carrera había metido tanto desnivel. A partir de aquí la cosa suaviza y entramos en Somas, una majada, que al día siguiente descubrí que iba a ser hermosa. Apretamos dientes, y pasamos el avituallamiento, ya queda poco y seguimos subiendo, con menos pendiente, pero en ascenso. Entre la niebla se pueden ver corredores bajando, unos sonriendo, otros desencajados, y por fin se ve el control de meta y me derrumbo. Se me hizo más largo este tramo que toda la ascensión.
En lo personal hice muy buena carrera, un buen registro aunque me ganaran 3 chicas, pero bueno menudas tres chicas.

Al final la Victoria se la llevó Pablo Villa que firmó un gran registro y en categoría femenina la corredora extremeña Vanesa Ortega, campeona de España de la modalidad.
 


 Día 2: El día que tuve pánico bajando…

Es un fácil resumen de lo que sería el Trail de las Pastoras de Portudera. Los que doblábamos comentábamos ya desde el principio que teníamos las piernas un pelín cargadas, más que de la subida, de la bajada, de bajar despacio el día anterior.

Nos ponemos en la salida y a las 10:00 casi puntualmente nos ponemos en la salida. El ritmo de salida es alto, pero parece que la gente aun así se reserva. Los primeros 800 metros coincidían con el vertical, para posteriormente desviarnos por un sendero, así como más sencillo, pero duro poco ese sendero, en menos de dos kilómetros nos encontrábamos en las mismas rampas del vertical del día anterior, algo que a mí personalmente me desmotivo un poco, no me encajaba en la cabeza volver a ponerme a 4 patas, pero bueno “ye lo que hay”, y a trancas y barrancas comenzamos a subir las duras rampas del vertical, pasamos Somas, el avituallamiento y llegamos a la meta del día anterior. Se bordea un poco y nos metemos en las praderas de altura, giro la cabeza a mi espalda y veo PICOS DE EUROPA, durante unos segundos me emociono, pero también me dura poco, otra rampa para arriba, otra para abajo, unas plantas que no sé cómo se llaman me dejan las piernas llenas de roces, heriditas y arañazos. Me agarra la niñata esa, una tal Leire, y me anima y la sigo hasta el kilómetro 10 entre subidas y bajaditas. En ese lugar comienza una subida medianamente dura hasta unos repetidores de radioemisoras obsoletos, las piernas no van, pero al resto sí, y se nota. Cumbre y bajamos hasta otro avituallamiento, parece que el terreno comienza a ser favorable. Seguimos con los repechos intercalados, y paisajes espectaculares, ya vislumbramos Cabrales al fondo del valle. Llegamos al 16 y un repecho duro que daría paso a la bajada con más desnivel que hice corriendo. Digamos que en un kilómetro descendimos 470 metros verticales lo que significa y si mis cálculos y el teorema de Pitágoras funcionan, tenía un 53% de pendiente. A esto había que añadirle la cantidad de agua que había caído en días anteriores lo que hizo que el terreno ese típico de Picos, entre rocas, praderas y barro fuese una pista de patinaje. Y eso ocurrió que las heridas de guerra en los corredores entrando en meta fuesen habituales, el que más y el que menos había tocado con el culo en algún momento durante el descenso. Servidor una vez terminado el tramo complicado, y gracias a la relajación y el cansancio de piernas decidió pegarse una buena hostia, que le dejo atontado hasta meta. El descenso tan duro como espectacular. Para finalizar un pequeño descenso en un pinar y un kilómetro de asfalto para entrar en meta y cientos de personas esperando por todo el mundo en meta, y fiesta, comida y baile.

 El vencedor fue Jokin Lizeaga, y en chicas una apabullante Leire Fernández sorprendió a todos… o no.
 


El resultado fue un fin de semana espectacular, una buena organización hecha desde el cariño y con muchas ganas de afianzarse en el duro mercado del Trail.

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