Translate

CIRCULAR EXTREMA VILLA DE MOYA

Todo el mundo lo dice, todo el mundo tiene un sentimiento muy especial hacia ese archipiélago, y yo solo lo había pisado para tomar el Sol, salir de fiesta y esas cosas ajenas, donde veía a de todo menos canarios. (Eso sí una vez llegué trotando hasta el Refugio de Altavista…). Pues eso, la llamada de la amistad nos hizo visitar la isla de Gran Canaria, para ver qué es eso de correr allí: Carrera elegida III Circular Extrema Villa de Moya. Ni más ni menos que 35 Km y más de 1.750 metros positivos… así para empezar la temporada.
La primera prueba de la temporada; Ya había dado sendos paseos por la Patones Xtreme y por el Trail de Balboa, para ir cogiendo velocidad o bueno ritmo de carrera… pero ya duplicar la distancia sin haber metido un entreno ni parecido pues bueno era u poco suicida, y como tal así me tomé la carrera: Terminar Explotado, ¿Dónde? Lo más tarde posible.
Fui con Patri, esa compañera que todo el mundo desea, que no solo te apoya sino que para demostrar su amor es capaz de ponerse un dorsal, e incluso acabar sonriendo (eso sí, un día después ni hablar de carreras). Nos alojamos en casa de uno de los recientemente bautizados como hermanos Dalton (Los hermanos Santana: José Antonio, Daniel y Samuel) tres de los más carismáticos corremontes de las islas. Nos enseñaron las delicias tanto montañísticas como culinarias de la isla, incluso mi bebida favorita, si la cerveza Tropical.
 
 
Y entrando en la materia, LA CARRERA, que realmente es lo que interesa, discurre por los alrededores del municipio de Moya. Originalmente con un recorrido de 32 Km que finalmente tras una denuncia, y una resolución de medio ambiente, pues un recorrido un poco más largo y más asfalto. Comienzo rompepiernas, una subida larga, una bajada eterna y dos putos repechos, así, resumiendo. El terreno era variado, con senderos muy técnicos, pistas corribles y en proporción para ser una carrera de montaña mucho asfalto y mucha pista de hormigón lo que hizo de la carrera que fuese un verdadero suplicio.
 
La salida a las 9 de la mañana (10 peninsulares) fue muy rápida, 4 kilómetros de bajada, al principio fácil y finalmente muy técnica me hicieron sentir cómodo, en ese momento iba con José, que me iba indicando donde iba cada piedra. En ese punto llegábamos al final del Barranco y todo lo que teníamos de bajada, no lo encontramos de frente en subida hasta Firgas. Yo decidí descolgarme de José, iba muy rápido y yo me propuse regular un poco. Al terminar de subir tuvimos que correr por el muro de una acequia con una hostia maja a la derecha y una mini hostia a la izquierda, y a pesar de la sensación de ir haciendo equilibrismo el ritmo era alto. Salíamos de la acequia y primer tramo de asfalto, que claro, te inducia a ir a toda leche. Se acaba el asfalto. Una bajada de 1 km bastante durilla de un kilómetro, parece que las piedras son un despropósito “chachos que ya me acostumbre al asfalto”. Pero bueno dura poco, de frente 12 km de subida hasta casi Montañón Negro, es decir pasar de 350 m hasta los 1.312 m. Pero antes había que pasar por Doramas, que alucinante las casitas metidas en las rocas, cuevas, hasta me hizo olvidar el tramo de asfalto. Seguíamos subiendo, sendero, pista, asfalto, hormigón, hasta que llegamos al punto donde se desviaban los de la media maratón en Fontanales. A partir de ahí un cuestón de hormigón que dolía más que un sendero, a mí ya me temblaban las piernecillas. Culminamos, una pequeña bajada, otra subidita hasta el cementerio de Fontanales, otra bajada y dejábamos Fontanales y por fin nos metíamos en la montaña. En el Kilómetro 17 triunfó el precioso bosque por el que nos metieron para llegar al punto más alto, entre repechos duros, llanos y alguna bajadita llegamos al kilómetro 20 y punto cumbre de la carrera y… ¡PAJOTE! (Y pido disculpas por la expresión) vaya vistas, me tomé al menos 2 segundos para hacer una visual de 380 grados y ver todo lo que se podía ver… hasta una montaña muy alta, en otra isla…si… el TEIDE. Y comenzó la bajada, al principio bien, a ritmo, sin muchas ostentosidades, ya el ritmo lo perdí hacía rato, pero por el precioso sendero se iba desvaneciendo el paisano entre subes y bajas. Pegaba un sprint y me dolían, sobre todo, los dedos de los pies, hasta que llegamos al 24, y asfalto con mucha pendiente descendente. Juro que lo intenté pero llegué al 26 con un dolor de patas, que ni que hubieran estado pegándome leñazos durante esos 8 minutos de bajada. En el 26 había un avituallamiento, me mojé, hidraté y continué, pero la carrera continuaba por un barranco muy puto, creo que el “De los propios”… salimos del barranco y cuestonazo para arriba, poco a poco me iban alcanzando corredores, y yo les animaba y aprovechaba para pegarles una palmadita en el culo. Terminaba esa subidita de 800 m y 150 positivos y comenzaba la bajada, y yo, inútil de mí, pensé que era la última, y no. Al principio camino así divertido, pero que sin piernas no servía de nada, y luego 2 kilómetros de asfalto (parte del cambio que hicieron para que los corredores no disfrutaran de un lugar tan emblemático como los Tilos de Moya) y… ULTIMA SUBIDA 1,2 km con 110 positivos que cuando llevas 31 km pues duele un poquillo, y así como un zombie llegué hasta arriba, me comenzaron a adelantar los primeros de la media, pero intercalados algunos de los que venían con fuerza de la larga… Bajadita, a ritmo crucero y META… y miro el reloj y digo “¡coño! Para haber ido como el culo, son 3 horas y 46 minutos” por lo que satisfecho… incluso el 30 (osea que iba de puta madre… jejeje)

 
Y allí en meta me planté viendo y aplaudiendo a cada uno de los que entraba hasta que finalmente y con 3 horas y 12 minutos entró Patri en meta, finalizando con una sonrisa su reto, y comenzando a celebrar su ¡Vigesimosexto cumpleaños!  Luego a los pocos minutos entró Valle Laso, y dimos por comenzada la fiesta.
Zaid insultante, que puedo decir… que es tan buen corredor como bailarín.

No hay comentarios: