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21 oct. 2012

Tenemos que reflexionar. . .

Este octubre ha sido un mes trágico, tres inesperadas muertes en sendos trails nos recuerdan que esto no es un juego: Una hipotermia, un infarto y una caída. No somos indestructibles y estas carreras que tanto sentimos, transcurren por un medio tan hermoso como hostil. Y no hablo solo de competir, hablo de salir a la montaña con la intención de pasar una jornada o varias jugando tanto con nuestro cuerpo como con el entorno. Y digo jugando porque al fin y al cabo, esto es una manera de disfrutar de algo tan fascinante como es buscarnos a nosotros mismos, como es conocer cosas tan básicas como respirar, aunque muchas veces para ello tengamos que experimentar el límite. No debemos dramatizar las muertes, ni juzgar los hechos que han llevado a ese estado, cuando en todo momento se ha sido consciente de los riesgos.

Riesgos…

Realmente son todos, empezando desde nuestra anatomía acabando en la climatología. Está claro que ir a la montaña tiene muchos riesgos ya de por si. La orografía y la climatología pueden convertir un paseo por el campo en una verdadera batalla con los elementos. Si a esto añadimos que el deporte que practicamos consiste en transitar por la montaña a mayor velocidad que un simple paseo, estamos aportando más componentes, como son la velocidad, la atención y el cansancio. El ir a mayor velocidad en terreno más o menos técnico implica que el riesgo de caídas sea mayor, y tengamos que prestar más atención creando un círculo en el que el cansancio sería fundamental, a menos cansancio más atención. Además cuanta más velocidad más reducida será la equipación que se porta para así reducir peso, lo que significa que muchas veces nos adentramos en la boca del lobo, sin tener los recursos básicos para superar ciertos peligros. También está claro que hay un riesgo básico y es saber o conocer nuestra condición física y ser conocedores de nuestras limitaciones, y con esto no quiero decir que haya límites, que básicamente los ponemos nosotros, si no que estos limites hay que trabajarlos.

Arriesgar…

Una vez que somos conocedores de estos riesgos, somos los que tenemos que valorar que hacemos con nuestras vidas, y que arriesgamos además de estas. Tenemos que seguir una progresión, educar nuestros cuerpos y mentes, ser responsablemente irresponsables. Veo importante tener una comunicación directa con nuestros familiares y amigos. Muchas veces es muy difícil explicar el porque nos jugamos las vidas, pero consiguiendo expresar nuestros sentimientos, emociones, buscando una empatía con el comunicado muchas veces podremos conseguir que en situaciones extremas, esos "queridos", esas personas, puedan entender el por qué de estos actos “egoístas”, ya que en parte de una manera u otra jugarse la vida, es un acto egoísta.

Con estos dos puntos, me gusta reflexionar y pensar que todos los que nos metemos en el monte somos conscientes de muchos de estos puntos. Conscientes de que correr 100 Km en Pirineos (p.e.) es arriesgado, que se necesita una forma física básica, que hay que saber retirarse, que muchas veces la altura hace daño, que las temperaturas pueden bajar, que nuestros corazones son músculos, que al igual que se tiene una contractura en un gemelo, se puede tener en el corazón, que cuando estamos cansados y nos faltan calorías el cuerpo reduce la temperatura corporal, que el tiempo cambia bruscamente y radicalmente, que puede haber terreno técnico.

Para organizadores y federaciones…

Los accidentes no son evitables, pero si pueden ser minimizados en competiciones. Las organizaciones tienen que prestar mucha atención en varios puntos como son los partes meteorológicos, el marcaje y rutas de evacuación. Es importante tener una buena comunicación con los corredores y hacerles saber por activa y por pasiva con la mayor exactitud posible la meteorología para los días del evento, teniendo en cuenta los previos, por supuesto, y tener un reglamento con un material mínimo y adecuado para transitar por las zonas sujeto a modificación según meteorología. Con esto quiero decir que si la probabilidad de lluvias es muy alta, y se transita a cierta altura, la organización debe informar el cambio de cortavientos, por impermeable por ejemplo, o de gorra por gorro. Esto evitaría muchos daños y retiradas innecesarios. El marcaje es muy importante, hay que tener mucho cuidado a la hora de marcar, sobre todo en días con una meteorología inestable, una pérdida puede suponer más tiempo bajo las inclemencias y podría agravar situaciones inestables. Y por último tener circuitos alternativos, así como vías de evacuación claras y medios suficientes para cubrir retiradas masivas, o incidentes repetitivos.
Luego algo dificil de valorar, y simplemente una pregunta es casi la respuesta. Yo, como organización, cual es el número máximo de participantes que puedo soportar?

Las federaciones de montaña pueden jugar un papel muy importante a la hora de prevenir incidentes. Sería interesante que a la hora de contratar una licencia federativa fuera necesario pasar un reconocimiento médico como se hacen en otras federaciones, y así aislar posibles casos en los que se puede poner en riesgo durante una competición la salud del corredor. Además de este modo los corredores no tendría que ir a muchas carreras con su certificado médico en la boca previo pago de una cuantiosa cantidad, ya que el ser federado directamente certificaría que uno está en cualidades para afrontar cualquier reto que la federación contemplase, incluso podrían contemplarse limitaciones dentro de la federación para aquellas personas que no puedan hacer una actividad pero si otra.

Mi conclusión…

En la vida elegimos como vivir, yo he elegido, pero no podemos elegir ni como ni cuando morir básicamente. Y si elegimos arriesgarnos tenemos que hacerlo responsablemente, sabiendo los riesgos y consecuencias.