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TRANSROCKIES: Resto de los días

Compartir: Es el concepto de esta carrera, de la Transrockies, de la Transalpine, y de todas esas pruebas en las que se "compite" en pareja durante varios días. Compartes ambiciones, dudas, dolor, alegría, sueño, recompensa, derrota, el espíritu, paisajes, historias y anécdotas, dándote cuenta al final que durante esos días tu compañero y tú formáis un ente cuasi-perfecto. En nuestro caso un ente Naranja (o a cuadros!), descompensado, pero equilibrado, que finalmente encajó a la perfección consiguiendo un resultado a nuestra altura.

Día 3, 40 kilómetros por delante, y poco desnivel positivo, es decir correr, correr y correr. Y eso hicimos. Se salía de Leadville, pequeña ciudad minera, que vive del turismo y de los eventos Outdoor, con una agenda apretada nos recibieron con pancartas que ponían "Welcome Racers", una prueba mítica de Mountain Bike, la Transrockies y las 100 millas de Leadville se aglutinaban todos en esta semana (Ya sabemos que la Leadville la ganó Lorblanchet y que a Tony no le van muy bien las cosas...)

Bueno, SALÍMOS! y los primeros kilómetros son por asfalto, y como no se va a un ritmo muy bueno, Jorge está fino, y tiramos para no descolgarnos de nuestro ritmo. La primera subida la hacemos muy bien, y vemos que nuestros rivales no nos siguen, ya tenemos a todo el mundo controlado, por delante los 4 de siempre, Flagstaff, Team Colorado, Salomon y Runreg (intercalados por los güelos, y algún mixto). Pasamos el collado y vamos con el equipo mixto de North Face (Stephanie Howe y marido), que no veas como zapatillea la rubia, y tiramos bajando hasta llegar al avituallamiento. Allí nos encontramos con Depa, que hizo una subida y una bajada excelente, nos advierte lo que queda por venir, una larga subida con poca pendiente. Y así es, mis muchos kilos subiendo se convierten en un lastre, porque ya no es algo de potencia, sino de agilidad, y ahí Jorge, me lleva la delantera, pon un buen ritmo, pero se tiene que ir controlando porque me deja clavado, llega un punto hasta que le pierdo de vista, y le tengo que pegar un grito! "JORGEEE!!!" pero como está ya un poco sordo, no me oye, y vuelvo a gritar "JOOORRRRGGEEE!!!!" y parece que reacciona, y me espera un poco. Una pequeña bajada y un eterno llano por un paraje insólito nos acercan a meta. A partir de aquí un terreno rompepiernas, y un llano final, que no podía faltar. El llano son unas 2,7 millas, es decir unos 4 y pico kilómetros, y vamos para el arrastre, un par de repechos nos ponen a andar, pero miramos hacia atrás, cosa que no solemos hacer, y nos encontramos un batallón de corredores hambrientos de jamón ibérico y de hueso (porque de Jorge no tenemos ni para caldo), un apretón gordo y QUINTOS de la etapa, sin sacar mucha ventaja a los perseguidores...



Pues iba a ser nuestro día, subir y bajar, 24 Kilómetros y un terreno muy parecido a Cercedilla, por poner un lugar, pero no fue tanto así.

Nova Guides siempre nos dejará un buen recuerdo, dormir cerca de un lago hermoso, una fogata nocturna, amigos, cerveza, montañas, todo, estaba inmerso en un ambiente más parecido al que se vive de expedición o de acampada que el de una carrera.

Jorge, no pilla aliento, los primeros compases de la etapa son importantes y a él le dejan tocado. Claramente La Sportiva y Backcountry nos han atacado, han salido como nunca salían, a muerte. Intento aupar a Jorge, pero no consigue el ritmo bueno que tenía en días anteriores, y hacemos la subida como podemos, al principio aguantamos con Will y Peter de Backcountry, pero poco a poco nos quedamos, nos pasan los Cabanator, el equipo mixto veterano, y les intentamos seguir pero Jorge sigue rezagándose. El muy tonto, no quiere agarrarse a mi, y ni se deja empujar, ya aprenderá en el siguietne capítulo lo bien que viene eso de agarrarse. Llegamos al primer avituallamiento, y nos agarra Jordi, uno de los catalanes que decide hacer la subida solo. Comienza un llaneo y Jorge va mejorando, no coge sensanciones, pero al menos tira, comienza la bajada donde pensamos pegar un arreón.... al principio bien, pero finalmente una jodida ampolla que tenía Jorge en el talón nos echa para atrás. Yo sigo queriendo comerme la bajada, nos viene muy bien. Llegamos al llanito antes del final, después de no poder darlo todo, y resulto ser un río, lo que hizo que Jorge sufriera mucho.
Estamos llegando a meta, y no podía ser, ¡TERRY Y KEVIN NOS AGARRAN! y nos vamos con ellos, a palos, que divertido fue... De esa manera se hizo más amena, nuestra llegada a Red Cliff.
Una vez en este pequeño pueblo serrano y vaquero, nos pusimos tibios a cervezas, comer y margaritas, algo muy típico, en un lugar llamado Mangos. Solo esperábamos que no nos afectara al día siguiente, bueno a mí, porque Jorge solo bebió una birrita.



El ACABOSE Y LA RESURRECIÓN... Así podríamos titular la penúltima etapa. 24.04 Millas, o en castellanos, 38,7 Km... de los cuales 30 Km por encima de 3.000 metros, con una larga subida, por no decir infinita, que se atragantó, y casi nos hace retirarnos.
Se sale, y esta vez, Jorge decide ser el protagonista, y nos hace meter un sprint de esos de salir los primeros en la foto, que de poco sirvió, ya que no había fotógrafos, ni coche con cámara.
A partir de ahí 12 Km de subida constante, hasta alcanzar los 3.200 m, donde se encontraba el primer avituallamiento. Pero la subida no acababa ahí, y Jorge revienta, a pesar de la gran primera parte que hacemos. Es un sendero precioso hasta subir a las pistas de esquí de Vail. Hasta los 3.570 metros subimos, y Jorge ha decidido reventar. Los 5 días se le han hecho largos, ni subir, ni bajar, nos vuelve a coger Jordi, y sigue a un buen ritmo, Jorge decide andar hasta en llano, no puede, perjura que se acabo su carrera, y nos gritamos, ¡SI!, discutimos, salieron nuestros sentimientos, intenté erróneamente animarle gritándole, pero como en todo, estos bajones pasan y tras ser adelantados por Terry y Kevin, apareció un nuevo Jorge, renovado. Tras perder mucho tiempo andando en una loma fácil, Jorge rompe a llorar, y comienza una serie de preguntas, o digamos, afirmaciones retóricas, ha llegado a ese punto, en el que el dolor, nos da fuerza, y entre sus afirmaciones "¿Cómo va a ganarme un niño de 23 años tras estar 5 días por detrás?, o, "De verdad soy muy grande, soy muy grande", o, "¡Sólo es dolor de gemelos!", se lanzó, y volvió a recuperar ritmo. De repente vimos al Backcountry, a los que teníamos perdidos desde el comienzo de la decadencia, y eso nos hace recuperar fuerza hasta llegar al punto dónde comenzaba la eterna bajada. La hicimos como pudimos, viendo ahora el Garmin, tampoco fue tan mala, pensando en los repechos intermedios, si hubiera sido Europa eso de dar vueltas por las pistas de esquí lo hubieran solucionado bajando a cholón... Hemos llegado a Vail... un resultado mediocre, pero morálmente rejuvenecedor. Tenemos una oportunidad de guardar el sexto puesto, El Fitful solo nos ha sacado 11 minutos...
Nos vamos de paseo a Vail, como mola, que pijo, que de...



Último día, el último día, y ATACAMOS. Sólo 19 millas, o eso diejron, y vimos que ni Terry iba, ni Scott tampoco, y ¡Jorge sí!, y la mejor defensa es un buen ataque, y eso significo que desde el principio fuimos marcando el ritmo, haciendo unas 10 primeras millas irreconocibles. Los paisajes fueron alucinantes, solo esperabamos que saliera un oso a devorarnos. Solo hubo un pequeño problema, se había confundido en la medición y el primer avituallamiento se retrasó 3 millas, es decir 5 kilómetros, de tal manera que la etapa al menos se retrasaba otras 3 millas, y llegamos un poco deshidratados.
Sabía que nuestro ataque podía ser bueno, para 19 millas, pero, cuando me di cuenta que la meta se alejaba, las posibilidades iban bajando. Llegamos a la milla 15, y Scott y Jason de La Sportiva nos cazan, les aguantamos hasta la milla 17, pero, cuando nos dice que aun nos quedan otras 7, pues se nos cae todo el esfuerzo al suelo. Queda atravesar Avon, una subida dura y una bajada, yo personalmente lo di todo, no me quedaba nada, pero tampoco podía demostrar flaqueza ante mi compay, y tiramos, subimos andando de la 19 a la 22 a un buen ritmo, pero aún así, los veteranos de Salt-Stick, unos alemanes, las chicas y los mixtos australianos, nos pasan... solo queda la bajada, y sabe a gloria, agridulce por el sufrimiento pero a gloria... Animo a Jorge para que corra, para entrar en meta... y Beaver Creek nos abraza, una hermosa meta en un prado, dos pistoleros disparándose, 200 Kilómetros y 14.000 metros acumulados... ¡LO HEMOS CONSEGUIDO!


Alguna fotillo...

Bailando, celebrando que solo queda una, con Jenny y Pam, The Cowgirls

Vail... que pijerio

Nova Guides

Dándolo todo

La chapa... ladeada...


Y mi banda sonora, mental, estos días...




1 comentario:

Ultradweeb dijo...

Hey man great write up. The Google translation kind of messed up the translation but I got the jest of it! I had a great time running and competing with you two. Badwater really took a lot out of me this year, my legs felt like logs the last 3 days. I can't wait to be able to actually compete again! I really hope our paths meet again!