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HALF TRAIL BARCELONA


Según la RAE “Reventar” (Del lat. re- y ventus, viento). 1. tr. Deshacer o desbaratar algo aplastándolo con violencia. 2. tr. Hacer enfermar o morir al caballo por exceso en la carrera. U. t. c. prnl. 3. tr. Fatigar mucho a alguien con exceso de trabajo. U. t. c. prnl.



Pues fue violento, sí, y me enfermó, y me fatigué… es decir reventé, pero estaba todo milimetradamente calculado. ¿Cómo? Si sales sin kilómetros como si fuera una carrera de 20, y son 74 Km, milimetradamente sabes que llegará un momento que uno explotará, si no es así, es que el Chuletón de Irún era la bomba.

Hasta Sitges, primera carrera larga del calendario y segunda después de correr la Nixtrail en Lleida. El Ultra de Barcelona que ya se había disputado en otras ediciones pero con nuevos organizadores, por fecha y por distancia me resultaba muy atractivo, además en esta ocasión Lafuma a través de su colaborador local era un fuerte patrocinador del evento.

El UTBCN tenía tres modalidades, la STBCN de 23 Km, la HTBCN de 74 y la UTBCN de 106 para la que no tenía ni huevos ni preparación y para retirarme o hacerlo en penosas condiciones no me iba a meter en rollos. Por lo cual a la de 74, que sabía que aún así me quedaba larga, pero el entreno berciano de la semana anterior me dio un poquito de fuelle.

Me acabo de dar cuenta de que además de que corro feo, de que soy grande y pesado, encima mi estilo a la hora de competir también es horrible. Salgo a muerte hasta reventar y si reviento en el 20 me jodo, si lo hago el 55 me jodo menos pero y si lo hubiera hecho en el 74 (¿?). Pues eso hice.

Me enfundé los nuevos colores de Lafuma, una equipación realmente llamativa, un naranja cantarín, que me gustaba, me sentía bien, y como alguno dijo por ahí me dio alas. Las zapas volví a elegir las Lafuma Trailrun, que eche cálculos ayer mismo y llevan 550 Km y están nuevas. Calcetines elegí los Injinji Midweight en blanquito… acabaron negros.

Sitges es un enclave muy hermoso para tomar la salida, pero a las 07 de la mañana lo único que pensábamos era que pasara ese helicóptero para tomar la salida, y así lo hizo a las 07:09. Se toma la salida y allí estábamos gente conocida como Juanjo Oliva, Pablo Criado y Adolf Aguiló, el primer kilómetro neutralizado hasta salir de Sitges, donde comenzaban unas escaleras y viendo que con los que iba corrían la larga, pues, me voy.
Subo las escaleras en solitario, cada vez el desnivel es más grande y mal no me encuentro, pues sigo. Veo una sombra negra detrás mía, un tal Oier, y detrás veo un Buff y va como una moto, hasta que nos reagrupamos los tres. Sigo tirando y pasamos el primer avituallamiento y allí el hombre de negro pregunta que si somos de la larga y nosotros pues decimos… “No”, y vemos que se siente aliviado a la par de “porque coño a tirado de esta manera”. Por lo que nos quedamos el del Buff y el de Naranja, y dado mi afán de hacer amigos, pues me pongo a hablar:

- Hola ¿Qué tal? Soy Lolo, ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? ¿te duele algo? ¿Es tu primer trail?

- Bien, pobre hombre que calentón pegó, soy Isra, de Mar de Plata Argentina, no, no me duele, si es mi primer trail pero he corrido en Patagonia los “4 Refugios” (uno de los Trails por etapas más duros de toda argentina)

Y así continuamos conociéndonos, intimando, hasta que en una dura rampa que ascendía hasta unas antenas en el kilómetro 20 aproximadamente decide pegar un cambio de ritmo, justo en una carretera asfaltada, se aburrió de mí. Por detrás venían Oier y Juanjo Oliva a los que espero en la bajada del alto. Cuando no llevo nada con ellos mi estomago ruge, y… tengo que parar… lo que hace que me vuelva a descolgar. No iba a mal ritmo y en ningún momento perdía la estela de estos. Llegué a Begues y allí las piernas ya rugían. Llevábamos 31Km y 2 horas y 40 minutos. Aquí me agarró el vencedor de la edición del año pasado, de la larga, Albizu.

A partir de aquí la subida más larga hasta el punto más alto de la carrera, por un sendero que a veces parecía una selva. Allí nos habíamos ya dividido los de la larga y los de la de 73. Llegando a la cumbre vi una camiseta blanca a lo lejos, y solo pensé e correr más. Comencé la bajada hasta el 40, me puse un poquito cachondo, tenía tramos realmente técnicos, de piedras y rocas, que son cuchillas, de las que pocas tenemos en Madrid. El avituallamiento del 40 lo pasé en 4 horas y 7 minutos, un muy buen parcial pensando que llevábamos casi 2.000 metros positivos en las piernas.

Pero salgo del pueblo y encaro la primera subida y… brgkrsutfblosifgobsf otra vez un rugido atronador de mi estomago y vuelvo a parar. Corro otros 300 metros y otro rugido aún peor (como me gustaría poder ser un poquito escatológico y contar la experiencia). Me vuelvo a poner a correr un poco desmarañado sin saber donde estaban los pantalones, las mallas de compresión o la mochila. Y me desoriento un poco, no se si estaba en el camino o no, me pongo un poco nervioso, y retrocedo un rato, hasta que al final me cruzo con el corredor que tenía siguiéndome, un chico de Sitges. Al final estaba en el camino correcto y vuelvo a recorrer esos 400 metros que hice del revés. El chico me acompaña a ratos, se queda me coge se queda me coge, hasta que hacemos cumbre y ya finalmente no le veo.

Comienza la antepenúltima bajada, y ya nos habían hablado de ella. “Camino del 50 os encontraréis una pista en mal estado de bajada con muchas rocas y te acordarás de mí” me dijo Teixeidó, y no mintió. Intenté ir rápido pero mis parciales empeoraban. Pasé por el avituallamiento del 51 y comenzaba una larga pista medianamente llana, allí Israel ya me sacaba 25 minutos, lo único que tenía que hacer era defender el segundo puesto, pero miré para detrás y como dos rayos venían el de Sitges y otro más. Me acoplo a ellos pero así como en el 58 me quedo y ya no puedo seguir su ritmo.

Otro rugido estomacal, y a partir de aquí mi propuesta de terminar la carrera para coger un buen entreno de fondo. Intenté disfrutar de todo, hasta de la paisana que me llamo “Guapo” en uno de los avituallamientos.

Ya llegando a meta un despiste me hizo hacer un kilometrillo más, para finalmente encontrarme con una bajada brutalísima para pisar el asfalto y disfrutar, o sufrir, el asfalto hasta la meta situada el el Puerto de Aiguadolc…

Allí me esperaban Eduard, Bastien (parte del Lafuma Team Iberia que nos hizo de asistencia) y Baldiri (que me cuidó como a un hijo) con una cerveza para celebrar el sexto puesto que había logrado con 8 horas y 19 minutos. Creo que una foto lo dice todo... ¡No pude tomar la cerveza!

Agradecer a la organización que en una primera edición como organizadores y en un reto tan difícil como es organizar una carrera de montaña para 1.100 personas, lo han hecho con una nota bastante alta.

Juan José Oliva del Team Lafuma Iberia acabó en sexta posición de la larga con 12 horas 39 minutos, y del Club Tierra Trágame, Mario Ramos con 19 horas y 15 mintuos acabo en una redonda posición, la 100.



Ahora miras más altas… a sufrir a Z E G A M A


1 comentario:

Carlos dijo...

ya sabes, tienes que hacer caso a tus consejos, sobre todo los que le das a ROBERT (el puto holandes) PIANO PIANO.....pareces médico, fumar es malo dicen, y no se quitan el pitillo de las fauces......nos vemos