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PATA-AGONÍA

Esta vez no voy a hablar de una carrera, sino de una experiencia, una zona a visitar, casi una obligación para todos aquellos que les guste la montaña, el sur de Argentina, Bariloche,  Patagonia.

Este año, diciembre lo hemos convertido en una experiencia, donde Marta y yo nos hemos dado un paseo verdaderamente impresionante por varias regiones de Argentina; desde Buenos Aires hasta Bariloche pasando por Iguazu, la provincia de Salta y Jujuy. Pero de todo esto definitivamente nos hemos quedado con nuestra estancia en Bariloche, en el estado de Rió Negro donde uno puede encontrar una infinidad de recorridos para realizar corriendo o andando, travesías de un día o de varios, y todo con la facilidad de coger un autobus en la puerta del Hostel que deja casi siempre a comienzo de ruta.


Para empezar llegamos a Buenos Aires, capital de Argentina,  una ciudad de mezclas, donde no nos sentimos ni extraños ni turistas, es más personalmente a mi me recordó un poco a ese Madrid que tanto me gusta a veces. Como no andabamos sobrados de tiempo solo estuvimos dos días y nos dividimos Buenos aires en dos, la zona norte y la zona sur, haciendo sendos recorridos trotando intentando abarcar el máximo posible, disfrutando de las calles y el buen tiempo.



La zona sur, desde el Barrio de Boca hasta la Plaza de Mayo, pasando por Puerto Madero, San Telmo y el Parque de la Costanera un lugar curisioso para correr.



Y la zona norte, desde el barrio de Palermo donde nos alojabamos en un hostel, pasando por barrios como el Retiro o Recoleta, una zona tranquila llena de parques, y edificios historicos.

EL VIAJE

Desde Buenos Aires hay muchas maneras de moverse, pero lo más habitual es coger autobuses, ya que los aviones tiene tarifas muy baratas pero SOLO si eres residente en Argentina. Los trayectos en autobús, que rondan habitualmente las 20 horas, cuestan entre 80 y 150 €, y es igual de cómodo como volar en clase preferente de cualquier vuelo internacional, con sofas que se hacen cama y servicio de catering a bordo. Para dormir elegimos la cadena de Hostelling International y la noche rondaba los 10 € en habitaciones compartidas con desayuno. En el caso de Salta y Bariloche la cena estaba incluida en ese precio, un poco escasa en ocasiones pero  lo suficientemente buena como para no tener que salir a cenar fuera.

Como Argentina es muy extensa las zonas más impresionates a su vez suelen ser las más turísticas, siendo bastante dificil moverse por cuenta propia ya que todo esta organizado dejando poco margen a la improvisación, como ocurrió en las comarcas de Salta y Jujuy, que o tienes muchos días para poder desplazarte en transporte público o mucho dinero para alquilar un buen todo terreno. Aunque el tener que contratar una salida organizado no quitó que la región fronteriza entre Bolivia y Chile, comienzo del desierto de Atacama, fuese de una belleza extraordinaria.

Entonces cuando llegamos a Bariloche tras 42 horas de autobús (con escala de 5 horas en Córdoba) y vimos que todo era tan fácilmente accesible que decidimos quedarnos para explorar la zona...

PATA - AGONÍA 

Agonía iba a ser lo que iban a sufrir nuestras patas tras nuestro planteamiento, que fue fácil: ¡Reventar como Castañas!
Llegamos a Bariloche y no nos faltó tiempo para comprar unos mapas de la zona para ver hasta dónde podíamos llegar, mi ansía por organizarme y reventar era inevitable, mientras que Marta se quería dejar llevar... para reventar por sorpresa.

Llegamos y había una niebla, así como rara, procedente de un volcán que está trayendo por la calle de la amargura a parte de la Patagonia. Si era ceniza, y aunque no es insalubre, si molestaba un poco para correr.
Aún así, tras instalarnos y comprar los mapas nos calzamos las zapatillas y tiramos camino del Cerro Otto, una pequeña cumbre que se encuentra en el mismo San Carlos de Bariloche y que tienes unas vistas espectaculares del lago Nahuel Huapi (Lago que da nombre al Parque Nacional). La ruta fácil discurría durante un par de kilómetros por un sendero entre árboles de lo más curioso para salir finalmente a una pista que llevaba a una cafetería situada en la cumbre.



Al día siguiente no nos sentíamos muy mal los 17 km del día anterior no hicieron mella en nosotros, por lo que nos levantamos y mirando el mapa y preguntando en recepción nos decidimos por ir al Cero Catedral, para llegar hasta el Refugio que lo custodia, el Refugio Frey. Los 5 primeros kilómetros un sendero básicamente llano para luego subir del tirón hasta el refugio. Allí nos dimos un paseo por el lago para volver por un camino diferente que se nos hizo eternos debido al calor que pasó durante ese día.





Tercer día y sin descanso nos vamos a otro refugio, el Refugio Italia, y la Laguna Negra que se encuentra a los pies de mi cerro, el ¡Cerro Manolo!. Una ruta totalmente distinta bordeando un río hasta que finalmente te encuentras con una cascada impresionante que hay que remontar por un sendero de "s" perfectas. Nuestra intención era continuar pero la nieve nos hizo planteárnoslo dos veces, ya que varios pasos implicaban riesgos que no eran necesarios.



El viernes nos lo tomamos de descanso y nos fuimos al Lago Gutierrez a remar un rato, un lago transparentes y bello, que ocultaba olas y vientos flipantes... que bien lo pasamos Marta, ¿Recuerdas?.
El Sábado nos desplazamos hasta la península de Llaollao a ver una media maratón de asfalto ya que el día se levantó realmente muy feo. ¿Y que hicimos? Volvernos corriendo desde allí haciendo una paradita en el Cerro Campanario desde dónde pudimos tener unas vistas extraordinarias.



Para lo último dejamos la visita al Cerro Tronador, mejor dicho a su refugio, el Otto Meiling. Según la wikipedia, el nombre de Cerro Tronador se debe al ruido que producen los entresijos del glaciar, y damos fe, es terrorífico el sonido que produce, los truenos, parece una tormenta continua.

Para llegar esta vez si lo tuvimos más complicado, ya que los autobuses de línea no comenzaban hasta la semana siguiente por lo que junto con nuestros compañeros holandeses de habitación alquilamos un coche directamente en el hostal por un módico precio.

El camino hasta el lugar conocido como Pampa linda fue hermoso, 50 km de pistas forestales por bosques y valles en U de los glaciares antiguos tras bordeas el Lago Mascardi. Como decirlo muchas canciones de Sigur Ros me han trasladado mentalmente a lugares así...

La subida por un bosque hermoso hasta darte de frente con los seracs de uno de sus 7 glaciares con un circo y una caída que se que no olvidaremos, el resto es mejor vivirlo, verlo y conocerlo...



Al día siguiente nos levantamos con la intención de calzarnos las zapatillas y tirar hacía un refugio duro de ascender pero corto, el Refugio López, pero lo que hicimos fue cambiarlo por unos churrasquitos en Murfy´s una pequeña hamburguesería donde se portaron excelentemente con nosotros, de verdad un gustazo.

Y tras estos 5 días y 118 km, nos quedamos satisfechos... en parte, ya que ahora soñamos con poder bajar al sur...

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